Opinión

El verano que viviremos
Antonio Arcas de los Reyes. Profesor Honorario Universidad de Cádiz

Después de las previsiones oídas y leídas en estos días sobre el comportamiento del turismo este verano, permítanme añadir la mía. Que no es otra que la misma del pasado verano, con un poco más de optimismo, algo más de dinero (aumento del gasto) y estancias medias más altas. Con gran dependencia del turismo doméstico.

La vacunación de la población, el control de nuevos rebrotes y la puesta en marcha del Certificado Digital Verde serán los factores claves para que la situación del sector turístico mejore significativamente durante la segunda mitad de 2021. Se espera que el PIB turístico aumente alrededor de un 80% respecto al pasado año, lo que significa que se situaría un 40% por debajo del nivel pre-Covid, (2019) lo que es un gran avance.

Las perspectivas de 2021 invitan a ser optimistas. La elevada efectividad de las vacunas y su distribución durante estos meses, aunque con importantes diferencias de velocidad, apuntan a que el inicio de la recuperación del turismo en España y el resto de Europa, podría materializarse en la segunda mitad del año.No obstante, esta recuperación no está exenta de riesgos, especialmente a corto plazo. Tras el control de la tercera ola de Covid-19 en España, ya estamos observando cómo algunos países de nuestro entorno comienzan a sufrir incrementos en el número de contagios, al igual que algunas de nuestras regiones. Exceltur –asociación formada por más de treinta firmas turísticas españolas– espera que este verano se recupere el 66 % de la actividad estival respecto el 2019, gracias a la reactivación del mercado nacional y los viajes de proximidad, seguida de una llegada gradual de turistas extranjeros.

Esta nueva situación nos conduce a nuevos comportamientos del viajero, al menos hasta que gradualmente recuperen la confianza pre-pandemia, y el mundo se normalice en la mayor parte de sus territorios y fronteras.

Muy presente debemos tener que el transporte aéreo es uno de los grandes puntos de apoyo de la cadena de valor del sector turístico. Por este motivo, y de un modo similar al resto del sector, ha sufrido una caída muy profunda de la actividad en 2020 a raíz de la Covid-19. Las compañías aéreas están atravesando una etapa que combina elevados costes de capital por sus grandes estructuras y una ausencia casi total de ingresos operativos, (a pesar de la política de bajos precios que mantienen, a la que la demanda turística no está respondiendo).

En mi opinión, tardaremos al menos tres años en recuperarnos, y alcanzar los niveles del 2019. La recuperación será lenta y se esperan que las llegadas extranjeras comiencen a repuntar a partir del año 2022. Según las previsiones de IATA, en 2021 los ingresos de las compañías aéreas se mantendrán alrededor de un 40% por debajo de los niveles pre-COVID y continuarán teniendo flujos de caja negativos hasta el cuarto trimestre del año. Siempre contando que nuestros amigos del Reino Unido nos permitan salir de la lista de países no seguros.

Igualmente, el sector hotelero está siendo el máximo exponente de esta tendencia y, en algunas regiones de España, ha llevado a cabo una estrategia de precios muy agresiva para tratar de captar la mayor proporción posible de la menguada demanda turística del año pasado. A pesar de ello, debido a los cambios en la manera de hacer turismo que estamos viviendo, la estrategia de rebaja de precios se ha revelado como poco efectiva y en aquellas regiones donde más se han ajustado los precios la ganancia están siendo mínimas.

Por encima del precio, todo parece indicar que los turistas han considerado otros factores, como son la cercanía y el haber visitado el destino con anterioridad, como hemos comentado. Elemento clave para nuestra provincia y que nos beneficiara como ya lo hizo durante el corto verano del 2020, y lo viene haciendo desde hace muchos años.

Alargaremos las vacaciones, tanto por la disponibilidad económica (ahorro familiar), como por la necesidad de viajar post-Covid. Las previsiones nos dicen que los viajes de cuatro a siete días de duración crecerán, pasando del 22,6 % hace dos años a un 36,8 % ahora, y también aumenta la cuota de los viajes de ocho a catorce días de duración pasando de una cuota del 6,32% hace dos años a un 20,43% este verano. Menos turistas, pero más tiempo.

Aunque las playas y costas españolas seguirán siendo los productos-estrella, se abren paso con fuerza otras alternativas turísticas, es el momento del Turismo sostenible en todas sus vertientes y variantes, y de fórmulas tales como el slow travel, el ecoturismo o el cicloturismo, que cobrarán un protagonismo especial esta temporada.

Y mientras tanto, España no ha solicitado a la Unión Europea (UE) ningún plan de ayuda extra para el sector turístico. Así lo ha confirmado Margrethe Vestager, responsable de Competencia y vicepresidenta de la Comisión Europea. Mientras han aprobado apoyos al sector turístico para otros países de la UE, como Grecia, Italia o Portugal.

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