Opinión

¿Y nosotros qué?
Antonio Arcas de los Reyes. Profesor Honorario Universidad de Cádiz

Opinión en Touristic News

Es una sensación muy agradable que una revista, en este caso digital, a la que le auguro y deseo un larguísimo recorrido, cuente conmigo para su primer número. Será por el cariño que me tienen, más que por el conocimiento.

Con los años que llevamos, pensábamos que habíamos visto de todo. Desde ver confundir a un consejero el nombre de un tour operador con el de un señor, o a otro consejero decir que sabe de turismo, pues viaja todos los años. Y también, otros muchos que demostraron tener toda la ilusión en intentar aprender de los técnicos que les rodeaban, o defender nuestra industria entre muchos de sus incrédulos compañeros.

También exposiciones desde principio de esta década, principalmente por los defensores del cambio de modelo productivo, que empiezan a ser preocupante, pues en sus manifestaciones olvidan que la regeneración del sector turístico debe ser a través de un modelo socialmente equitativo, ambientalmente respetuoso y económicamente sostenible

El más duro por cercano, los dos estudiamos en la Universidad de Málaga, lo tenemos en el señor Alberto Garzón Espinosa. Ministro de Consumo, licenciado en Economía por la Universidad de Málaga, y completado su formación en este campo con un máster en economía internacional y desarrollo, acusa al turismo de generar poco valor añadido. Demostrando un absoluto desconocimiento de la realidad turística. Y lo más grave, la peligrosa osadía que proyecta, sin saber lo que dice, al pronunciarse sobre una actividad social y cultural, sobre la que arroja un grave desprecio. Por desgracia, como ya dije, no ha sido el único, es uno más de los muchos ineptos que nos toca sufrir en estos tiempos, y que muchas de sus opiniones ya han sido respondidas.

Una de ellas, que me encanto, perdón no estoy muy seguro si es de los admirados Joaquín Aurioles o Manuel Figuerola, decía que “EL TURISMO ES UNA EMPRESADE LA QUE SOMOS ACCIONISTAS TODOS LOS ESPAÑOLES; una empresa que siempre nos ha devuelto con creces lo que hemos invertido en ella y que ha contribuido a la más pronta superación de otras crisis que hemos vencido, ganándose con méritos el apelativo de motor económico. No le abandonemos ahora a su suerte.

La situación crítica en la que se encuentra este sector en particular nos obliga a que se nos atienda. Hemos sido constantemente bombardeados de la importancia que para España tiene el sector turístico, sirvan estos datos. Se estima que las pérdidas acumuladas hasta finales de mayo alcanzarán los 40.000 millones de euros. La cifra se doblará, superando los 80.000 millones de euros a la altura del mes de agosto si no se reactiva el turismo de forma inmediata.

Por ello y por muchas razones más, que harían larguísimo esta colaboración, el Gobierno está en la obligación de apoyar sin fisuras al turismo, como ya se ha hecho en otros países. Tenemos el ejemplo de Francia, que ha inyectado 18.000 millones de euros al sector turístico; o de Italia, que no sólo ha ofrecido a las empresas turísticas incentivos fiscales, sino que ha movilizado un fondo de 5.000 millones de euros en bonos vacacionales para su población. También Alemania ha comprendido que debe reactivar el turismo y apuesta por establecer corredores sanitarios aéreos para que sus ciudadanos viajen a otros países este verano, mientras que a nivel interno fomenta el turismo doméstico con la fórmula de los vales. ¿Y nosotros qué?

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