Malva Beach, en plena playa de La Rada de Estepona, continúa evolucionando su oferta culinaria con una propuesta basada en el producto, la temporada y el mercado. Con el lema “La Cocina de Txema”, el chef Txema Palacio impulsa una cocina dinámica, que cambia según la disponibilidad y la inspiración del momento.
Creaciones fuera de carta y “arroz de la semana” como eje de la propuesta
Bajo esta nueva fórmula, la carta incorpora creaciones fuera de carta que se actualizan de forma constante, integrando pescados, mariscos y verduras cuando se encuentran en su mejor punto. A esta selección se suma “El arroz de la semana”, una propuesta que también varía en función del mercado y que actualmente se presenta con pescado de roca y sepia.
La filosofía del chef parte de una cocina de producto, sabor y fuego, con raíces vascas y una sensibilidad marcada hacia la tradición culinaria andaluza. El estilo se apoya en una base clásica, con técnica precisa y protagonismo para fondos, salsas, puntos de cocción y brasa, prescindiendo de artificios innecesarios.
“La Cocina de Txema representa mi forma de entender la gastronomía: una cocina libre, muy ligada al producto y al mercado, que no permanece estática y que cambia con las temporadas. Me interesa trabajar con lo que el mercado ofrece en cada momento y dejar espacio a la inspiración, porque creo que ahí es donde la cocina cobra vida. Quiero que cada visita a Malva Beach pueda ser diferente y que el cliente tenga siempre la posibilidad de descubrir nuevos sabores”, explica Txema Palacio.
Una carta viva: del fresco al fuego de la parrilla
La nueva carta se estructura en diferentes recorridos gastronómicos. En el apartado “Fresco, crudo y de temporada” destacan elaboraciones como ostras al natural o con ponzu de naranja y Bloody Mary andaluza, tomates de temporada con bonito del Norte y piparras, boquerones marinados y pilpil suave de cítricos, tiradito de corvina con salmorejo amarillo y alcachofas y tartar de atún rojo de almadraba con encurtidos y gazpacho verde. También se mantienen clásicos reinterpretados como ensaladilla de gamba blanca marinada y croquetas cremosas de carabinero.
En “Del mar y la tierra”, la cocina apuesta por platos de mayor carácter: almejas atlánticas a la brasa con salsa verde; chipirones fritos con lima y salsa brava ahumada; pulpo a la brasa con espárragos trigueros al azafrán; lomo de merluza con fondo reducido de ave y coliflor tostada; bacalao negro con miso, pak choi y beurre blanc de jerez; y pollo de corral con foie, duxelle ibérica e hinojo.
La parrilla ocupa un lugar destacado con una selección que incluye rodaballo, lubina, lenguado, pargo, salmonete, rape, bogavante nacional, además de gamba blanca de Huelva, gamba de Garrucha y sardinas de Málaga. También incorpora cortes de vacuno como chuletón o lomo alto de vaca frisona, así como solomillo.
El recorrido finaliza con postres y quesos, entre los que se mencionan torrija caramelizada con sopa de yogur y helado de caramelo salado, flan de maíz tostado con Lotus y chantilly de nueces y mascarpone, cremoso de chocolate con avellanas garrapiñadas y gianduja y la tarta de queso Payoyo.
Bodega cuidada y coctelería para prolongar la experiencia
La experiencia se completa con una bodega de identidad propia, con una amplia selección de referencias españolas, especial atención a vinos andaluces y generosos, y presencia internacional con etiquetas y champanes.
En cuanto a la propuesta líquida, Malva Beach amplía su oferta con una carta de cócteles que combina clásicos con creaciones propias, como Santorini Spritz, Matcha Martini, Spice Alexander, Venus y La Marquesa, diseñadas para acompañar la experiencia junto al mar.
En conjunto, Malva Beach refuerza su perfil como restaurante frente al mar que va más allá del concepto tradicional de chiringuito: un espacio cuidado, interior de madera noble y zona de hamacas, con una cocina orientada a mantener un diálogo constante con el producto y con el momento.
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