El Hotel Puntagrande, situado en Las Puntas (Frontera), Isla de El Hierro, propone una experiencia de desconexión y cuidado del bienestar basada en los cinco sentidos. Este refugio, erigido sobre una lengua de roca volcánica que se adentra en el Atlántico, invita a parar, reducir la pantalla y reconectar con uno mismo, con la pareja y con la naturaleza que lo rodea, en un entorno singular de solo adultos. Entre sus características distintivas destacan la ausencia de televisión en las instalaciones y la recomendación de dejar el teléfono móvil de lado para vivir una experiencia más consciente.

La localización, reconocida históricamente como el hotel más pequeño del mundo por el Libro Guinness de los Récords en 1989, ofrece un espectáculo visual continuo. El vaivén de las olas contra la roca, los atardeceres sobre el Atlántico y un cielo despejado para contemplar las estrellas, con baja contaminación lumínica, se combinan con una decoración de corte marino que refuerza la sensación de estar a bordo de un pequeño barco. En la isla, los visitantes pueden disfrutar también de la contemplación de la naturaleza autóctona y, como nota singular, la posibilidad de ver el eclipse total del 12 de agosto, con una visibilidad estimada del 70% en las Islas Canarias.

La experiencia sensorial se enriquece por un aroma propio de su entorno oceánico: la mezcla salina del Atlántico, las algas, el pescado y el marisco se entrelazan con las notas cálidas de la cocina de Davide y Paula Nahmias, propietarios del establecimiento. En el interior del hotel, el Club del Puro añade toques especiados y puros de distintas procedencias, que conviven con el aroma de su entorno natural.

La propuesta gastronómica se extiende a la terraza, donde se puede disfrutar de un desayuno completo y una cuidada carta de vinos, acompañada por la experiencia del Club del Puro, que invita a saborear licores y puros de forma pausada. Este enfoque gastronómico completa el viaje sensorial y refuerza la dimensión de lujo tranquilo que caracteriza al Puntagrande.

El silencio y el murmullo constante de las olas son protagonistas del hotel, que ofrece una experiencia acústica envolvente. El sonido del mar, sin ruidos urbanos ni distracciones, acompaña a los huéspedes desde la mañana hasta el descanso nocturno, potenciando un estado de relajación y presencia.

La arquitectura y los materiales concebidos para el Puntagrande destacan la identidad volcánica del paisaje: piedra volcánica, madera local y texturas naturales que crean una experiencia táctil que subraya una filosofía de sostenibilidad, autenticidad y hospitalidad de lujo.

Este emblemático establecimiento, símbolo histórico y cultural de Las Puntas, se remonta a 1830, cuando su edificio original funcionaba como almacén para el comercio marítimo. Fue restaurado en 1975 utilizando piedra volcánica y madera local, preservando su identidad tradicional y su integración con el paisaje atlántico. Con una superficie reducida y una que lo hace único, el Puntagrande fue inscrito en el Libro Guinness de los Récords en 1989 como el hotel más pequeño del mundo. En 2018 fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) por el Gobierno de Canarias, y cuenta con certificaciones DCA – Dream&Charme Assurance, que avalan la excelencia en sostenibilidad y hospitalidad de lujo.

En 2025 recibió la Llave Michelin, y ese mismo año fue admitido como miembro de Historic Hotels of Europe y entró oficialmente en Boutique Hotel Club, consolidando su posición entre los hoteles boutique más singulares del mundo. Desde 2018, el proyecto y la gestión están a cargo de Davide y Paula Nahmias, acompañados por sus hijas Marta, Sophie y Noa, quienes han revitalizado el hotel, manteniendo su esencia auténtica y su vocación de refugio solo para adultos.












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