Opinión

El turismo que viene más caro
Ernesto Campos Campillo. Profesor del Grado en ADE y del Máster en Dirección y Gestión Financiera (VIU).

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Ernesto Campos Campillo

Dormir una noche en un hotel español costó de media 166 euros en 2025, un 4,8 % más que el año anterior. [1] El menú del día ha alcanzado los 14,20 euros. [2] Y la Semana Santa de 2026 se perfila como la más cara de la última década. Viajar es hoy más caro no porque el turista consuma más, sino porque producir cada noche de hotel, cada vuelo y cada cubierto cuesta significativamente más. Y esa realidad tiene un nombre que rara vez aparece en los folletos de vacaciones: costes energéticos.

El segundo coste que nadie ve

La energía se ha convertido en el segundo gasto operativo de los hoteles españoles, solo por detrás del personal. Climatización, agua caliente, iluminación, lavandería, cocina: todo consume. El gasto energético puede representar entre el 15 % y el 25 % de los costes operativos totales de un hotel. Y en temporada baja, cuando la ocupación cae al 30–40 %, los costes fijos energéticos no desaparecen: llegan a suponer hasta la mitad de la factura total. [3]

El dato que resume el problema: entre 2021 y 2026, el coste energético acumulado ha subido un 46,5 % en España. [4] No hablamos de picos puntuales, sino de una presión estructural instalada en la cuenta de resultados del sector que, inevitablemente, termina repercutiéndose en el precio que paga el cliente.

La energía no aparece en la carta del restaurante ni en la tarjeta del hotel. Pero está en cada precio.

Volar y dormir: la factura silenciosa del turista

El Barómetro Hotelero de STR y Cushman & Wakefield confirma que el precio medio por habitación (ADR) creció un 4,8 % en 2025, hasta situarse en 166,1 euros. Los ingresos por habitación disponible (RevPAR) subieron un 5,5 %, hasta los 125,4 euros. Son máximos históricos. Destinos como Marbella (+11 %), Baleares (+9 %) o Canarias (+7,9 %) lideraron las subidas tarifarias, con un crecimiento del ADR español que cuadruplica la media europea (1,2 %). [1]

Estas cifras reflejan demanda fuerte, pero también una realidad menos visible: los hoteles necesitan subir precios para absorber costes operativos que no dejan de crecer. No es codicia; es aritmética. Cuando energía, personal y suministros suben por encima del 5 % anual, el margen se estrecha incluso con tarifas récord.

Comer fuera ya no es lo que era

La restauración vive la misma paradoja. El sector arrastra un encarecimiento acumulado superior al 30 % en materias primas desde 2021. Huevos (+17,9 %), carne de vacuno (+16,5 %), café (+19,9 %). La electricidad subió un 16,8 % interanual en septiembre, con un acumulado del 9,3 % en el año. [5] El resultado: la hostelería española ha subido sus precios un 35 % en los últimos cinco años. [4]

Sin embargo, esa subida no compensa la presión. La facturación media de la restauración creció un 3,4 % hasta agosto de 2025, pero la rentabilidad cayó un 0,6 %. [6] El menú del día, termómetro histórico de la hostelería española, ha pasado de 14 a 14,20 euros. [2] Puede parecer poco, pero esos veinte céntimos condensan años de presión contenida. El hostelero absorbe más de lo que traslada, porque sabe que el cliente tiene un límite psicológico. Y ese límite está cada vez más cerca.

Veinte céntimos en el menú del día. Años de presión contenida en una sola cifra.

Más ingresos, menos margen: la gran paradoja

El sector turístico español bate récords: 366,7 millones de pernoctaciones en 2025, ocupación media del 75,5 %, RevPAR en máximos. [7] Pero la lectura financiera es más matizada. Según Cushman & Wakefield, muchos hoteles presentan márgenes de beneficio operativo bruto (GOP) iguales o inferiores a los de antes de la pandemia, pese a facturar más que nunca. Los costes laborales, energéticos y de alimentación han superado el ritmo de crecimiento de los ingresos. [8]

Esta es la paradoja central del turismo español en 2026: nunca hemos sido tan competitivos en demanda y nunca hemos estado tan presionados en costes. El peligro no es inmediato —la demanda sostiene—, pero el margen de maniobra se estrecha. Y cuando los márgenes se estrechan, la capacidad de invertir en calidad, sostenibilidad e innovación se resiente.

Facturar más nunca había significado ganar menos.

Tres palancas antes de que se agote el recorrido

La primera es la eficiencia energética real, no declarativa. Según un estudio de Endesa, solo el 21 % de los hoteles españoles ha implantado medidas efectivas de eficiencia energética, cuando el 61 % del sector obtendría ahorros superiores al 20 %. [3] Hay margen técnico, y las ayudas del Plan de Recuperación —119,6 millones para 3.400 establecimientos, con plazo ampliado hasta junio de 2026— están ahí. Lo que falta es ejecución.

La segunda es la gestión inteligente del precio. Subir tarifas no es sostenible sin una propuesta de valor coherente. El turista de 2026 acepta pagar más, pero exige más. La estrategia de revenue management debe evolucionar de la optimización del RevPAR a la del margen neto por cliente, incorporando el coste energético como variable activa en la fijación de precios.

La tercera es política. El turismo representa el 11,7 % del PIB español. Un sector de ese peso necesita un marco energético estable, no parches coyunturales. Tarifas reguladas para grandes consumidores turísticos, incentivos fiscales a la autogeneración renovable y una fiscalidad energética coherente con la competitividad del país deberían estar sobre la mesa, no en la cola de prioridades.

Semana Santa: la prueba de estrés

La Semana Santa de 2026 será, en la práctica, un test de resistencia. El turista llegará a destinos con hoteles más caros, restaurantes con márgenes más finos y una cadena logística bajo presión. Si todo funciona, será porque el sector ha contenido el impacto. Pero contener no es resolver. El turismo español necesita tratar la crisis energética como lo que es: una variable estructural que condiciona su competitividad, su rentabilidad y la experiencia del viajero.

Porque al final, el turismo no se mide solo en pernoctaciones. Se mide en la sostenibilidad del modelo que las hace posibles. Y cuando la energía cambia, ese modelo cambia con ella

Anexo — Fuentes

Los datos utilizados en esta tribuna proceden de las siguientes fuentes:

[1]  Barómetro Hotelero 2025, elaborado por STR y Cushman & Wakefield (febrero 2026). ADR medio en España: 166,1 € (+4,8 %); RevPAR: 125,4 € (+5,5 %). Crecimiento del ADR en España (4,8 %) frente a la media europea (1,2 %). Datos de Marbella, Baleares y Canarias del mismo informe.

[2]  Encuesta anual sobre el menú del día, Hostelería de España en colaboración con Edenred (noviembre 2025). Precio medio: 14,20 € (+1,5 % interanual).

[3]  Datos sectoriales sobre costes energéticos hoteleros: CEHAT; Smarkia; Linkener; estudio de Endesa sobre eficiencia energética en el sector hotelero español (solo el 21 % de los hoteles ha implantado medidas efectivas; el 61 % obtendría ahorros superiores al 20 %). Dato de costes fijos energéticos en temporada baja: blog MIAF / CEHAT (febrero 2026).

[4]  IPC e índices de precios: INE, datos a septiembre de 2025 y acumulados. Encarecimiento energético acumulado 2021–2026 (+46,5 %) y subida de precios de la hostelería (+35 % en cinco años): Atlántico (marzo 2026), basado en series del IPC del INE.

[5]  INE, IPC septiembre 2025 (variaciones interanuales): huevos +17,9 %, carne de vacuno +16,5 %, café +19,9 %, electricidad +16,8 % interanual (+9,3 % acumulado). Recogido también por InfoHoreca y Hostelería de España (noviembre 2025).

[6]  INE, Indicadores de Actividad del Sector Servicios, datos hasta agosto de 2025: facturación de la restauración +3,4 %, rentabilidad −0,6 %. Citado por Hostelería de España y COPE (noviembre 2025).

[7]  INE, Encuesta de Ocupación Hotelera, cierre 2025 (enero 2026): 366,7 millones de pernoctaciones, ocupación media del 75,5 %. Índice de Precios Hoteleros +5,1 % de media en 2025.

[8]  Hosteltur (diciembre 2025), análisis de Polaris Hotel Profit Consulting / HotStats: muchos hoteles españoles presentan márgenes de GOP iguales o inferiores a los de antes de la pandemia pese a facturar en máximos históricos. Ministerio de Industria y Turismo: ayudas PREE Turístico, 119,6 M€ para 3.400 establecimientos (plazo ampliado a junio 2026).